californiamori
lunes, 12 de septiembre de 2011
domingo, 28 de agosto de 2011
Día 20 Se acabó
Las despedidas son muy difíciles. Pero esta es especialmente dolorosa. No nos queremos marchar. No queremos que se acabe. Estoy escribiendo con una losa de nostalgia. Solo me viene a la cabeza:
!!!!GRACIAS!!!!!
Un beso muy fuerte de Bea, Sito, Marina, Hugo, Silvia, Candela, Cova y un servidor, para los cuatro.
sábado, 27 de agosto de 2011
Día 19 Barbacoa auténtika
Esto se acaba y hay que despedirse de SF como merece. Ahora que podemos hacernos una pequeña idea de como es esta parte del mundo, es cuando nos damos cuenta de que SF es una ciudad realmente entrañable y acogedora y que la zona de Tiburon Belvedere es su complemento perfecto.
Un paseíto por Alamo Square y por las calles más empinadas de la ciudad.
Últimas compras y saludos de despedida a los leones marinos y todo sin comer porque esta tarde tenemos SUPERBARBACOA casera, cocinada por genuinos colegas americanos de Jose y Sandra.
La mejor comida de todo el viaje. Ingredientes de calidad cocinados con precisión. Solomillo de ternera, costillares de cerdo, pechugas de pollo, pan de maíz y patatas asadas con relleno ultra secreto.
La señora de la casa lo tenía todo controlado.
El fenómeno del cocinero
El salao del pinche
La encantadora mujer del cocinero
Y el resultado final que nos metimos entre pecho y espalda.
Una vez saciados, unas copitas, unos puros y de agradable sobremesa con traductor simultaneo.
Como la cena fue de 5 de la tarde a 11 de la noche, los españolitos nos quedamos un ratito más a comentar la jugada y a alargar los últimos minutos de este increíble viaje…
viernes, 26 de agosto de 2011
Día 18 La sorpresa
Cuando nos levantamos Sandra nos comunica que tiene una sorpresa preparada para la tarde. Vamos a volver a navegar pero esta vez: ¡EN UN SUPERVELERO DE 4 MÁSTILES Y NO SE CUANTOS PIES DE ESLORA!.
Esto empieza a parecerse al escaparate del “precio justo” que cuando ya estabas saciado de regalos todavía quedaba lo mejor.
Para hacer tiempo y como no nos hemos gastado casi nada de pasta en el viaje, Bea y yo decidimos irnos al Best Buy a pillarnos unas tablets PC.
El caso es que entre las compras y quedar y lo demás allá, llegamos al embarque del velero por los pelos.
El velero es precioso y enorme. Estamos a bordo con los compañeros de Jose, unas 40 personas y no agobia en absoluto. Para cerrar el círculo hay dos neveras llenas de cervezas.
La travesía complementa muy bien a la que hicimos al principio del viaje. Vamos desde SF en dirección a la isla del Ángel bordeándola por la derecha. vamos, justo lo contrario de la otra vez.
¡GRACIAS SALAO!
jueves, 25 de agosto de 2011
Día 17 La playa
Nos levantamos sin prisa y recorremos las calles típicas de LA, con los coches, en un recorrido turístico por Rodeo Drive y Beberly Hills.
En esta zona ya cogemos Santa Mónica Boulevar. Todo recto hasta la playa…12Km de calle con semáforos.
Según vas pasando manzanas sin pena ni gloria (incluso feas) y parándome en los semáforos, me viene al subconsciente, que en cualquier cruce, me voy a encontrar a Bruce Willys en un Honda del 75, mientras un negro enorme le mira incrédulo. ¡ Y me da un subidón de la leche!.
Por fin llegamos a la playa.
Muy chulo. todo muy clásico pero con encanto. La playa es de calidad: arena fina y agua fresquita y con holas.Los enanos llegan al éxtasis…se lo merecen. Además tiene un pequeño parque de atracciones y les dejamos subirse a un par de cachivaches.
Nos lo pasamos tan bien, que no parece una locura hacerse los 600 Km hasta San francisco del tirón. Comemos un sándwich y cogemos carretera con mucha fuerza.
Pero estaba claro que toda aventura tiene un borrón y el subidón se nos pasa pronto. Al atasco de salida de LA se suma un accidente bastante aparatoso de un camión en la autopista. Como resultado sumamos bastante retraso y se nos hace de noche a falta de 400Km.
Paramos a cenar y decidimos “tirar pa lante”. Prueba conseguida: llegamos a las dos de la madrugada a casa de Jose y Sandra sin mayor novedad que el cansancio del viaje.
miércoles, 24 de agosto de 2011
Día 16 El circo
La ruta de LV a LA atravesando el desierto del Mojave tiene su temita.
Adelantar a camiones tipo Uptimus prime.
Recorrer rectas interminables con el control de crucero como distracción principal.
Para obtener como recompensa la llegada a la meca del cine.
El atasco que se estaban comiendo los coches del otro sentido de la autopista según llegábamos a Los Ángeles, lo destartalado de las construcciones que nos rodean y los núcleos de rascacielos en la distancia no dan buen rollito…pero el cartel de Hollywood compensa todo.
El motel está en el meollo así que enseguida nos ponemos guapos y nos vamos a pisar estrellas.
Según vas paseando te das cuenta de que, por lo menos el centro turístico, es un circo de tres pistas. gente rara, rara, rara… y mucho show por todas partes. Como consecuencia el tiempo pasa a toda leche.
Estos dos se empeñan en comer pechuga y tenemos que entrar en un Hooster.
Empieza a anochecer y nos vamos al Hard Rock a cenar y como también hay concierto aprovechamos para quedarnos un poquito.
Los enanos están destrozados. Necesitamos darles un empujón. a lo mejor mañana tienen sorpresa.
martes, 23 de agosto de 2011
Día 15 El cumple de la Silvi
Se suponía que nos marcharíamos pronto para LV, pero Williams era muy chulo al ser cruce de caminos de la ruta 66 y de la entrada sur de Grand Canyon. Además, Sito y Bea necesitaban relajarse. Según nos contaron en el desayuno: Bea quiso abrir la ventana de la habitación por la noche y Sito creyendo que era un ladrón, que quería robar las compras del factory, se abalanzó sobre ella y no le metió dos “yoyas” porque se pusieron a gritar como locos.
Después del consiguiente descojone decidimos quedarnos un rato paseando por el pueblo (vamos… de compras hasta después de comer).
De camino a LV paramos en la presa Hoover. Muy loable la obra de ingeniería de 75 años de antigüedad, pero a 45ºC a la sombra , la verdad, no se disfruta.
En LV nos dió tiempo a cenar en el Bufete del casino y ponernos moraos celebrando el cumple de la Silvi, que recibió, una camiseta chulísima de Harley, regalo de sus colegas.
Para terminar, nos fuimos de paseo por los casinos que nos faltaban, hasta que las piernas dijeron basta.