La ruta de LV a LA atravesando el desierto del Mojave tiene su temita.
Adelantar a camiones tipo Uptimus prime.
Recorrer rectas interminables con el control de crucero como distracción principal.
Para obtener como recompensa la llegada a la meca del cine.
El atasco que se estaban comiendo los coches del otro sentido de la autopista según llegábamos a Los Ángeles, lo destartalado de las construcciones que nos rodean y los núcleos de rascacielos en la distancia no dan buen rollito…pero el cartel de Hollywood compensa todo.
El motel está en el meollo así que enseguida nos ponemos guapos y nos vamos a pisar estrellas.
Según vas paseando te das cuenta de que, por lo menos el centro turístico, es un circo de tres pistas. gente rara, rara, rara… y mucho show por todas partes. Como consecuencia el tiempo pasa a toda leche.
Estos dos se empeñan en comer pechuga y tenemos que entrar en un Hooster.
Empieza a anochecer y nos vamos al Hard Rock a cenar y como también hay concierto aprovechamos para quedarnos un poquito.
Los enanos están destrozados. Necesitamos darles un empujón. a lo mejor mañana tienen sorpresa.
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