Se suponía que nos marcharíamos pronto para LV, pero Williams era muy chulo al ser cruce de caminos de la ruta 66 y de la entrada sur de Grand Canyon. Además, Sito y Bea necesitaban relajarse. Según nos contaron en el desayuno: Bea quiso abrir la ventana de la habitación por la noche y Sito creyendo que era un ladrón, que quería robar las compras del factory, se abalanzó sobre ella y no le metió dos “yoyas” porque se pusieron a gritar como locos.
Después del consiguiente descojone decidimos quedarnos un rato paseando por el pueblo (vamos… de compras hasta después de comer).
De camino a LV paramos en la presa Hoover. Muy loable la obra de ingeniería de 75 años de antigüedad, pero a 45ºC a la sombra , la verdad, no se disfruta.
En LV nos dió tiempo a cenar en el Bufete del casino y ponernos moraos celebrando el cumple de la Silvi, que recibió, una camiseta chulísima de Harley, regalo de sus colegas.
Para terminar, nos fuimos de paseo por los casinos que nos faltaban, hasta que las piernas dijeron basta.
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