Nos levantamos sin prisa y recorremos las calles típicas de LA, con los coches, en un recorrido turístico por Rodeo Drive y Beberly Hills.
En esta zona ya cogemos Santa Mónica Boulevar. Todo recto hasta la playa…12Km de calle con semáforos.
Según vas pasando manzanas sin pena ni gloria (incluso feas) y parándome en los semáforos, me viene al subconsciente, que en cualquier cruce, me voy a encontrar a Bruce Willys en un Honda del 75, mientras un negro enorme le mira incrédulo. ¡ Y me da un subidón de la leche!.
Por fin llegamos a la playa.
Muy chulo. todo muy clásico pero con encanto. La playa es de calidad: arena fina y agua fresquita y con holas.Los enanos llegan al éxtasis…se lo merecen. Además tiene un pequeño parque de atracciones y les dejamos subirse a un par de cachivaches.
Nos lo pasamos tan bien, que no parece una locura hacerse los 600 Km hasta San francisco del tirón. Comemos un sándwich y cogemos carretera con mucha fuerza.
Pero estaba claro que toda aventura tiene un borrón y el subidón se nos pasa pronto. Al atasco de salida de LA se suma un accidente bastante aparatoso de un camión en la autopista. Como resultado sumamos bastante retraso y se nos hace de noche a falta de 400Km.
Paramos a cenar y decidimos “tirar pa lante”. Prueba conseguida: llegamos a las dos de la madrugada a casa de Jose y Sandra sin mayor novedad que el cansancio del viaje.
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