domingo, 28 de agosto de 2011

Día 20 Se acabó

Las despedidas son muy difíciles. Pero esta es especialmente dolorosa. No nos queremos marchar. No queremos que se acabe. Estoy escribiendo con una losa de nostalgia. Solo me viene a la cabeza:

!!!!GRACIAS!!!!!

Un beso muy fuerte de Bea, Sito, Marina, Hugo, Silvia, Candela, Cova y un servidor, para los cuatro.

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sábado, 27 de agosto de 2011

Día 19 Barbacoa auténtika

Esto se acaba y hay que despedirse de SF como merece. Ahora que podemos hacernos una pequeña idea de como es esta parte del mundo, es cuando nos damos cuenta de que SF es una ciudad realmente entrañable y acogedora y que la zona de Tiburon Belvedere es su complemento perfecto.

Un paseíto por Alamo Square y por las calles más empinadas de la ciudad.

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Últimas compras y saludos de despedida a los leones marinos y todo sin comer porque esta tarde tenemos SUPERBARBACOA casera, cocinada por genuinos colegas americanos de Jose y Sandra.

La mejor comida de todo el viaje. Ingredientes de calidad cocinados con precisión. Solomillo de ternera, costillares de cerdo, pechugas de pollo, pan de maíz y patatas asadas con relleno ultra secreto.

La señora de la casa lo tenía todo controlado.

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El fenómeno del cocinero

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El salao del pinche

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La encantadora mujer del cocinero

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Y el resultado final que nos metimos entre pecho y espalda.

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Una vez saciados, unas copitas, unos puros y de agradable sobremesa con traductor simultaneo.

Como la cena fue de 5 de la tarde a 11 de la noche, los españolitos nos quedamos un ratito más a comentar la jugada y a alargar los últimos minutos de este increíble viaje…

viernes, 26 de agosto de 2011

Día 18 La sorpresa

Cuando nos levantamos Sandra nos comunica que tiene una sorpresa preparada para la tarde. Vamos a volver a navegar pero esta vez: ¡EN UN SUPERVELERO DE 4 MÁSTILES Y NO SE CUANTOS PIES DE ESLORA!.

Esto empieza a parecerse al escaparate del “precio justo” que cuando ya estabas saciado de regalos todavía quedaba lo mejor.

Para hacer tiempo y como no nos hemos gastado casi nada de pasta en el viaje, Bea y yo decidimos irnos al Best Buy a pillarnos unas tablets PC.

El caso es que entre las compras y quedar y lo demás allá, llegamos al embarque del velero por los pelos.

El velero es precioso y enorme. Estamos a bordo con los compañeros de Jose, unas 40 personas y no agobia en absoluto. Para cerrar el círculo hay dos neveras llenas de cervezas.

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La travesía complementa muy bien a la que hicimos al principio del viaje. Vamos desde SF en dirección a la isla del Ángel bordeándola por la derecha. vamos, justo lo contrario de la otra vez.

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¡GRACIAS SALAO!

jueves, 25 de agosto de 2011

Día 17 La playa

Nos levantamos sin prisa y recorremos las calles típicas de LA, con los coches, en un recorrido turístico por Rodeo Drive y Beberly Hills.

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En esta zona ya cogemos Santa Mónica Boulevar. Todo recto hasta la playa…12Km de calle con semáforos.

Según vas pasando manzanas sin pena ni gloria (incluso feas) y parándome en los semáforos, me viene al subconsciente, que en cualquier cruce, me voy a encontrar a Bruce Willys en un Honda del 75, mientras un negro enorme le mira incrédulo. ¡ Y me da un subidón de la leche!.

Por fin llegamos a la playa.

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Muy chulo. todo muy clásico pero con encanto. La playa es de calidad: arena fina y agua fresquita y con holas.Los enanos llegan al éxtasis…se lo merecen. Además tiene un pequeño parque de atracciones y les dejamos subirse a un par de cachivaches.

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Nos lo pasamos tan bien, que no parece una locura hacerse los 600 Km hasta San francisco del tirón. Comemos un sándwich y cogemos carretera con mucha fuerza.

Pero estaba claro que toda aventura tiene un borrón y el subidón se nos pasa pronto. Al atasco de salida de LA se suma un accidente bastante aparatoso de un camión en la autopista. Como resultado sumamos bastante retraso y se nos hace de noche a falta de 400Km.

Paramos a cenar y decidimos “tirar pa lante”. Prueba conseguida: llegamos a las dos de la madrugada a casa de Jose y Sandra sin mayor novedad que el cansancio del viaje.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Día 16 El circo

La ruta de LV a LA atravesando el desierto del Mojave tiene su temita.

Adelantar a camiones tipo Uptimus prime.

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Recorrer rectas interminables con el control de crucero como distracción principal.

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Para obtener como recompensa la llegada a la meca del cine.

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El atasco que se estaban comiendo los coches del otro sentido de la autopista según llegábamos a Los Ángeles, lo destartalado de las construcciones que nos rodean y los núcleos de rascacielos en la distancia no dan buen rollito…pero el cartel de Hollywood compensa todo.

El motel está en el meollo así que enseguida nos ponemos guapos y nos vamos a pisar estrellas.

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Según vas paseando te das cuenta de que, por lo menos el centro turístico, es un circo de tres pistas. gente rara, rara, rara… y mucho show por todas partes. Como consecuencia el tiempo pasa a toda leche.

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Estos dos se empeñan en comer pechuga y tenemos que entrar en un Hooster.

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Empieza a anochecer y nos vamos al Hard Rock a cenar y como también hay concierto aprovechamos para quedarnos un poquito.

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Los enanos están destrozados. Necesitamos darles un empujón. a lo mejor mañana tienen sorpresa.

martes, 23 de agosto de 2011

Día 15 El cumple de la Silvi

Se suponía que nos marcharíamos pronto para LV, pero Williams era muy chulo al ser cruce de caminos de la ruta 66 y de la entrada sur de Grand Canyon. Además, Sito y Bea necesitaban relajarse. Según nos contaron en el desayuno: Bea quiso abrir la ventana de la habitación por la noche y Sito creyendo que era un ladrón, que quería robar las compras del factory,  se abalanzó sobre ella y no le metió dos “yoyas” porque se pusieron a gritar como locos.

Después del consiguiente descojone decidimos quedarnos un rato paseando por el pueblo (vamos… de compras hasta después de comer).

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De camino a LV paramos en la presa Hoover. Muy loable la obra de ingeniería de 75 años de antigüedad, pero a 45ºC a la sombra , la verdad, no se disfruta.

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En LV nos dió tiempo a cenar en el Bufete del casino y ponernos moraos celebrando el cumple de la Silvi, que recibió, una camiseta chulísima de Harley, regalo de sus colegas.

Para terminar, nos fuimos de paseo por los casinos que nos faltaban, hasta que las piernas dijeron basta.

lunes, 22 de agosto de 2011

Día 14 La gran raja

Nos levantamos tarde y dejamos dormir a los enanos. Compramos un pic nic en un súper de Williams y entramos en una tienda de caza y pesca súper chula, donde Sito y yo compramos unas gorras de camuflaje y también me pillo una navajilla. Sandra compra un kit de picaduras de serpiente (!).

Entramos al parque por la entrada sur y dejamos los coches en el Market Plaza para coger los autobuses que nos llevarán a los miradores del oeste del cañón. Los autobuses tardan poco en llegar, te dejan cerca de los miradores y tiene aire acondicionado, pero se palpa en el ambiente que no será suficiente para los enanos.

Cuando llegamos al primer mirador “Maricopa Point” y divisamos el Cañón nos quedamos sin palabras. Esto si que no lo has visto en tu vida. No tiene nada que ver con ningún recuerdo que tengas. Es naturaleza nueva.

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En el Mohave Point, ya hemos tomado el pic nic pero el calor y  el cansancio hacen mella en enanos y mayores. Los miradores son diferentes y no paramos de hacer fotos e intentar abarcar todo lo que se ofrece a la vista. En este se aprecia el rio colorado.

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Cuando llegamos al último mirador del oeste (Hermits), después de coger el autobús en el sentido equivocado,  estamos agotados. Menos mal que hay un bar y podemos tomarnos un refrigerio. Sito y yo tiramos incluso de Red Bull. Disfrutamos de las vistas mientras nos reponemos y decidimos que los más cansados vuelvan al Motel en un coche y los menos cansados se queden a ver el lado este.

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Volvemos al parking.  Entre el paseo en autobús y los Red Bull tenemos las pilas cargadas para recorrer el parque hacía el este y llegar a Desert View antes de la puesta de sol.

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Paramos en un último mirador antes de irnos para despedirnos de esta maravilla y volvemos a Williams sin acordarnos del cansancio.

Decidimos que nos hemos ganado un buen filete y como el pueblo mola mucho paramos en un Steak House a comer carnaza.

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En una hora es el cumple de Silvi así que vamos a buscar “alpiste” para hacer botellón en el motel y celebrarlo.

El motel tiene una terracita en el exterior de la piscina justo enfrente de un parking de camiones, con mesas y sillas de jardín, máquina de hielo y vasos de café…¡que más se puede pedir!.

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domingo, 21 de agosto de 2011

Día 13 Cuando un amigo se va

Jose tiene que irse a currar a SF. Su ayuda y asesoría ha sido clave hasta ahora en el viaje, pero debemos seguir solos. Sandra y los niños se quedan con nosotros a continuar la “road movie”

La falta de patriarcado se nota desde el primer momento. Se nos va la pinza y creyendo que solo pasamos una noche en Grand Canyon nos hemos pegado un madrugón de órdago. El caso es que tenemos reservadas dos noches en el Canyon, así que hay que aprovechar la coyuntura y nos vamos al Factory Premium de LV.

Somos los primeros en llegar al factory (9:15 A.M.) y la verdad, cuando veo que se parece un montón al que tenemos en Las Rozas y que los pasillos entre tiendas dan al exterior sin sombras y a 40ºC me llevo una decepción.

Sin embargo, cuando terminamos (16:00 P.M.), estamos colmados de consumismo y hemos realizado cienes y cienes de compras satisfactorias. Menos mal que hemos dejado la mayoría del equipaje en la consigna del hotel. Las bolsas colman los maleteros de los dos coches en los que realizamos esta parte del viaje, e incluso Silvia y yo hemos tenido que comprar una supermaleta para meter todas las compras.

Volvemos a cambiar de estado

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La carretera que nos lleva a Williams, cerca del Grand Canyon es, al principio desoladora. Desierto y cutrecaravanas nos franquean, para dar paso a una zona mucho más vistosa con grandes espacios llenos de vegetación.

Llegamos al motel justos para darnos un bañito en la piscina y tomar una birra antes de cenar. Unos chicos majísimos de Madrid nos hacen esta foto y nos orientan sobre como ver el Parque mañana.

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sábado, 20 de agosto de 2011

Día 12 Resacón en Las Vegas

Cada uno se levantó como pudo y todos coincidimos en la piscina. Teniendo en cuenta los 40ºC de temperatura que caían a plomo sobre la ciudad y la resaca de algunos, era el único sitio donde se estaba cómodo.

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En cuanto nos dimos unos chapuzones y nos tomamos unas Bud fresquitas, servidas en hielera,

nos quedamos como nuevos.

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Después de comer decidimos irnos de exploratoria a los casinos que nos faltaba por ver y teniendo en cuenta el calor reinante cogimos unos taxis hasta el Venetian.

Vimos unos cuantos casinos y cogimos el tren de vuelta al Treasure Island para ver el espectáculo de piratas.

La foto ilustra muy bien el contexto: las “chatis”, el cartel, el decorado…y mientras nosotros, mirando embobados, con una Bud fresquita en la mano.

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Seguimos con nuestro recorrido de casinos hasta que paramos a cenar en el Caesar Palace. A la salida decidimos que los enanos ya no pueden más y que lo suyo era pillar unos taxis o lo que fuera….y fue lo que tenía que ser, porque se veía venir…

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¡Qué risas!. Una vez hubimos tocado todos los botones, copas y palancas de la “limo” y llegamos al hotel, bajamos a la planta del “casino de niños” donde les dimos un premio a los enanos dejándoles jugar (un ratito). Los juegos eran los típicos de los pueblos y maquinas de recreativos.

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Finalmente  metimos a los niños en las habitaciones a dormir exhaustos. Sito y un servidor repetimos noche de marcha (cortita y sin desparramar) con las señoras. Unos black Jack, unas ruletas, una copilla y a la habitación. Poca cosa, pero era lo mínimo. Ya sabemos que las señoras se merecen mucho más…pero así tenemos excusa para volver.

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viernes, 19 de agosto de 2011

Día 11 ¡Viva Las Vegas!

Desayunamos en Lee Vining, en un bar de carretera “auténtico”, rodeados de clientela autóctona y servidos por una camarera de 70 años uniformada, unos huevos con bacon y patatas paja blanditas que nos supieron a gloria. Mientras, la colada se secaba en la laundry de al lado, con un “home less” esperando a que termináramos, para meter sus gayumbos. Ni los hermanos Cohen hubieran diseñado una escena mejor.

La carreta que nos lleva a Las Vegas comienza con un trazado tipo montaña rusa, que nos entretiene tanto, que las millas pasan sin que nos demos cuenta. Enseguida cruzamos el estado. Fijaros que pinta tienen los típicos turistas californianos que van a Las Vegas.

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Ahora bajamos al sur con el Death Valley a nuestra derecha y la zona de pruebas nucleares del ejército a la izquierda…un lugar fenomenal para pinchar a 45ºC.

Seguimos entretenidos, porque por las pistas del desierto que nos rodea, son surcadas a toda leche por todo tipo de engendros mecánicos y es que resulta que estamos coincidiendo con el raid Las Vegas-Reno.

La cara de los enanos cuando empezamos a divisar los casinos de LV desde el coche son un poema.

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Nos alojamos en el Escalibur. Con niños es un sitio recomendable, con estética tipo castillo medieval, casino para niños y varias piscinas con tobogán.

La emoción nos embarga, así que salimos como locos a pasear por el “Boulevard”. Como cualquier adjetivo se va a quedar corto, voy a definirlo de otra forma. Es el “anticristo” de las ciudades. Hace un calor acojonante que ronda los 40-45ºC. Representa todo lo que cualquier persona con un mínimo de ética repudiaría…y sin embargo te sientes bien…muy bien…hagas lo que hagas te entretienes, te diviertes o incluso te asombras. La gente por la calle trasmite ganas de fiesta continuamente y además podemos beber por la calle como si estuviéramos en las fiestas del pueblo (botellas de aluminio de Bud heladas, que pueden competir perfectamente con los botellines de Mahou).

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Cierto que a pesar de las tiendas caras y los decorados monumentales de cartón piedra el “glamour” brilla por su ausencia pero…¿quién lo quiere?…¡fiesta, fiesta y fiesta!

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Algunos valientes quisieron darle emoción a la noche

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Obsérvese la cara de felicidad de los padres

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Cenamos muy bien en un italiano del Paris-Paris y regresamos al hotel temprano. No tengo fotos de las siguientes horas en el casino (hasta las 5 A.M.) con Jose y Sito…solo puedo dar las gracias a las señoras por quedarse en las habitaciones con los niños y enunciar la frase: LO QUE SE HACE EN LAS VEGAS, SE QUEDA EN LAS VEGAS.