Teniendo en cuenta que somos moteros estaba claro que teníamos que alquilarnos unas Harleys y dar una buena vuelta motera por California.
A primera hora los chicos nos fuimos a por la motos a la tienda de alquiler. Las motos son preciosas. Tres Road King prácticamente nuevas.
Para cogerle el tranquillo Jose decide llevarnos a dar una vuelta por las calles más empinadas de SF. Teniendo en cuenta que las motos son auténticos hierros que pesan como elefantes, que el cambio es más duro que el un Pegaso, que no frenan mucho, que hemos dejado una fianza de 1000$ y que no conocemos la ciudad la verdad es que disfrutamos con el culo “apretado”.
La idea es dar una vuelta hacía el norte, conocer Stinson Beach y Point Reyes regresando para cenar.
La carretera es preciosa y la moto se identifica perfectamente con el entorno y el ritmo. En point reyes hemos quedado con las chicas y con Antonio para comer y hacer turnos en las motos.
Una primera zona de acantilados da paso a un litoral con la carretera siempre al borde del mar. Después de comer nos adentramos en el interior con pequeñas colinas y grandes granjas que complementan el paisaje anterior.
A la vuelta paramos en la playa con las moteras. Muy chula pero de agua helada.
Llegamos a casa muy justos después de casi 300 km de moto, pero el día no había terminado. Esta noche tenemos canguro. Le dejamos los niños y nos vamos a cenar a Sausalito a un restaurante cuyo comedor está asentado sobre el mar. Cena de mayores con Dry Martini, vino bueno y comida elaborada. Lo mejor, la compañía y el recuento de aventuras y sensaciones sobre los 5 días que llevamos de viaje.
Después, copas de mayores en Tiburón rodeados de fauna local bastante mamada. Menos mal que conduce Antonio.
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