Entramos en el Yosemite por la puerta sur directamente al parque de Sequoyas Mariposa Grove. Lo impactante del paisaje y la novedad de estos árboles increíbles nos animan a subir todo el sendero andando hasta el museo. Merece totalmente la pena, pero para algunos enanos es duro (y para algunos mayores, también). La bajada la hacemos famélicos, de manera que cuando paramos en un merendero a comer las viandas de nuestras repletas neveras, devoramos sin compasión.
Continuamos por carretera hacia Wawona donde tomamos café en un Hotel encantador. Después del refrigerio atravesamos el parque en dirección norte con destino a Glacier point.
El paisaje de bosque infinito es estremecedor y por si los carteles de osos no fueran suficiente para añadir dramatismo, nos avisan de que hay un incendio.
Glaciar point permite de un vistazo obtener una vista completa del valle, el muro del Half Done, las montañas distantes del norte y diversas cascadas en escalera…es enorme y espectacular.
Empieza a anochecer y los enanos dan suficientes síntomas de estar completamente rayados así que deshacemos el camino para llegar al hotel destrozados, con niños llorando, potando o durmiendo según el caso.
Eso si, los mayores nos hicimos un botellón en el salón del motel porque era obligado comentar el día con ese ambiente único.
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