Empezamos el día en un parque muy completo (con locomotora y todo) para que los enanos se cansen un poco, antes de iniciar un paseo, por la costa hacia el sur, por la carretera de la “mille 17”.
La carretera atraviesa una serie de urbanizaciones de súper lujo por la orilla del mar, mientras se puede parar en diferentes miradores desde donde se accede a playas, acantilados, fauna marina, etc.
Con este panorama tan increíble llegamos a Pebble Beach (ya muy cerca de Carmel) donde el lujo ya llega a un extremo que agobia un poquito. Lo vemos un rato, pero decidimos que no es el contexto idóneo para nuestros niños.
En Carmel paramos a comer y pasamos la tarde paseando por el pueblo que es pintoresco y pijo al mismo tiempo. Un ejemplo de coche para ir a por el pan…
Al caer la tarde los enanos nos tiene un pelín rayados así que buscamos un bar con parque enfrente, para tomar una cervecita y cumplir la orden de alejamiento de los enanos.
Jose y Sandra nos llevan más al sur, hasta un restaurante en la ladera de un acantilado muy chulo donde cenamos y comentamos el día mirando al mar.
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