Nos levantamos tarde y dejamos dormir a los enanos. Compramos un pic nic en un súper de Williams y entramos en una tienda de caza y pesca súper chula, donde Sito y yo compramos unas gorras de camuflaje y también me pillo una navajilla. Sandra compra un kit de picaduras de serpiente (!).
Entramos al parque por la entrada sur y dejamos los coches en el Market Plaza para coger los autobuses que nos llevarán a los miradores del oeste del cañón. Los autobuses tardan poco en llegar, te dejan cerca de los miradores y tiene aire acondicionado, pero se palpa en el ambiente que no será suficiente para los enanos.
Cuando llegamos al primer mirador “Maricopa Point” y divisamos el Cañón nos quedamos sin palabras. Esto si que no lo has visto en tu vida. No tiene nada que ver con ningún recuerdo que tengas. Es naturaleza nueva.
En el Mohave Point, ya hemos tomado el pic nic pero el calor y el cansancio hacen mella en enanos y mayores. Los miradores son diferentes y no paramos de hacer fotos e intentar abarcar todo lo que se ofrece a la vista. En este se aprecia el rio colorado.
Cuando llegamos al último mirador del oeste (Hermits), después de coger el autobús en el sentido equivocado, estamos agotados. Menos mal que hay un bar y podemos tomarnos un refrigerio. Sito y yo tiramos incluso de Red Bull. Disfrutamos de las vistas mientras nos reponemos y decidimos que los más cansados vuelvan al Motel en un coche y los menos cansados se queden a ver el lado este.
Volvemos al parking. Entre el paseo en autobús y los Red Bull tenemos las pilas cargadas para recorrer el parque hacía el este y llegar a Desert View antes de la puesta de sol.
Paramos en un último mirador antes de irnos para despedirnos de esta maravilla y volvemos a Williams sin acordarnos del cansancio.
Decidimos que nos hemos ganado un buen filete y como el pueblo mola mucho paramos en un Steak House a comer carnaza.
En una hora es el cumple de Silvi así que vamos a buscar “alpiste” para hacer botellón en el motel y celebrarlo.
El motel tiene una terracita en el exterior de la piscina justo enfrente de un parking de camiones, con mesas y sillas de jardín, máquina de hielo y vasos de café…¡que más se puede pedir!.
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